Mediación Intercultural
¿Un desafío Pendiente?

Por: Marcela Juncos Cuestaz
mjuncos@hotmail.com
Mediadora Intercultural

Creo que es el momento indicado para defender la necesidad de abordar en distintos ámbitos una reflexión serena, basada en datos fidedignos, sobre la nueva situación que, conciente de la complejidad del problema, no esté condicionada por intereses a corto plazo o temores desorbitados. No se trata de negar el conflicto, sino de no mirar los cambios sociales que produce la inmigración desde el miedo.

La vía intercultural pide concentrarse en ofrecer claves que faciliten la comprensión y la gestión de la diversidad, evitando poner el acento en subrayar las diferencias. Lo que nos hace cercanos es la capacidad de la especie humana para organizar, incluso dentro de un mismo grupo, la diversidad; frente a ellos nos empeñamos en establecer distancias destacando diferencias que no son sino mecanismos para jerarquizar, para establecer las desigualdades.
Un diálogo intercultural que lleve a una confluencia ética sólo tiene visos de salir bien cuando todos los participantes lo perciben como un intercambio honesto y orientado a la búsqueda de entendimiento, que renuncia a tutelas y a manipulaciones y se abre a la razón moral.
Probablemente es más fácil y fructífero para tender puentes entre las diversas tradiciones culturales partir de las experiencias de injusticia, donde el dolor tiene rostros y narraciones concretas, historias de injusticia, de hambre, de pobreza, de discriminación, de maltrato, de explotación…que nos hermanan y nos permiten encontrar la común humanidad.